Barómetro Industrial 2020

BAROMETRO INDUSTRIAL 2020

Informamos de la publicación de este cuarto Barómetro Industrial Global de la Ingeniería de la rama industrial, que ha sido posible gracias a la participación de más de 3.300 colegiados de todos los Colegios de España.

Enlace al video de presentación: https://youtu.be/rtSgEui8LDE

Enlace a la noticia publicada en la Web del COGITI: https://cogiti.es/presentado-el-iv-barometro-industrial-2020-del-cogiti-catedra-internacional-del-cogiti-de-ingenieria-y-politica-industrial-ucam-el-sector-reclama-al-gobierno-la-creacion-de-una-m

Situación actual de la industria en España y medidas de la Administración para desarrollar el sector

Con respecto a la situación actual de la industria en España, la respuesta mayoritaria, aunque por muy poco margen, corresponde a la escala intermedia, con un 42,84%. Sin embargo, el 51,8% considera que es mala o muy mala (42,34% y 9,46% respectivamente), frente al 5,36% que opina que es buena o muy buena (5,27% y 0,09%). La percepción de los ingenieros es notablemente más negativa que en 2019: el 25,28% marcó las opciones de mala y muy mala (22,25% y 3,03%), un 56,23% optó por la intermedia, y un 18,49% consideraba que era buena o muy buena (17,94% y 0,55%).

En cuanto a la situación de la industria en sus respectivas regiones, el 54,22% de los ingenieros encuestados la califica como mala o muy mala (38,62% y 15,6% respectivamente), mientras que el 34,70% se decanta por el nivel intermedio, y tan solo el 11% restante considera que es buena o muy buena (10,69% y 0,39%). Estas respuestas son también más negativas que en 2019, cuando el 39% la consideraba mala o muy mala (29,62% y 9,37%), el 38% lo valoraba en un nivel intermedio, y el 23% de los ingenieros pensaba que dicha situación era buena o muy buena (20,87% y 2,18%).

Por otra parte, cabe destacar que, de nuevo, existe un cierto descontento con las Administraciones nacional y regionales, en lo que respecta a las medidas tomadas para desarrollar y fomentar el sector industrial. Un 67,15% considera que los incentivos a la industria promovidos en su región son insuficientes (un 38,59% opina que estas medidas son malas y un 28,56%, muy malas), y alcanza el 70,33% de descontento cuando se traslada esta misma pregunta al ámbito nacional (36,08%, malas, y 34,25%, muy malas). Estos datos reflejan una desconfianza todavía mayor que en 2019, cuando se obtuvieron unos porcentajes, del 56% (ámbito regional) y del 53,92% (ámbito nacional), respectivamente.

El Barómetro Industrial 2020 refleja también la valoración que realizan los trabajadores sobre la empresa donde trabajan. En líneas generales, casi el 62% de los trabajadores por cuenta ajena considera que su situación laboral es buena o muy buena (46,02% y 15,64%, respectivamente), frente a un 10% que la considera mala o muy mala (7,25% y 2,56%). Además, un 52% de los ingenieros encuestados opina que la crisis generada por la COVID-19 ha afectado a la situación económica de su empresa, mientras que un 41% considera que no lo ha hecho en gran medida, y un 7% no lo tiene claro, al responder NS/NC (no sabe/no contesta). Por su parte, un 67,71% ve bastante o muy probable la posibilidad de mantener su puesto de trabajo actual (44,29% y 23,42% respectivamente).

En el caso de los trabajadores por cuenta propia (empresario o autónomo), un 26,92% piensa que la situación económica actual de su empresa es buena o muy buena (23,31% y 3,61%), un porcentaje ligeramente superior a los que la consideran mala o muy mala, el 22,61% (17,25% y 5,36% respectivamente). La respuesta mayoritaria corresponde a la opción intermedia, con un 50,47% de las respuestas.

En relación a la evolución económica de su empresa en los próximos años, el 43,59% la sitúa en una escala intermedia, mientras que el 31,12% opina que será buena o muy buena (27,27% y 3,85%), y el 25,26 considera que será mala o muy mala (21,33% y 3,93%). En 2019, tan solo el 10,62% de los encuestados optaron por esta última respuesta, por lo que su visión en 2020 es considerablemente más pesimista, debido seguramente al panorama de crisis que ha provocado la pandemia del coronavirus.

Por otra parte, un 60% de los trabajadores por cuenta ajena ha indicado que su empresa no se ha tenido que someterse a ninguna situación de ERTE, mientas que el 38% ha manifestado que sí ha sido necesario. Además, el 78% ha tenido que teletrabajar en algún momento, y el 42% prevé seguir haciéndolo; el mismo porcentaje que cree que no seguirá en la modalidad de teletrabajo. Por su parte, un 16% no lo tiene claro.

Otro dato relevante es el hecho de que el 75% de los trabajadores por cuenta propia cree que, a pesar de las dificultades actuales, mantendrá el número de empleados de su empresa, frente a un 15% que considera que la tendencia será a disminuir y tan solo un 10% piensa que realizará nuevas contrataciones. Asimismo, el 73% señala que no ha tenido que prescindir de ninguno de sus trabajadores, mientras que el 9% aboga por la respuesta afirmativa. El resto, 18%, no lo ha dejado claro, al marcar la opción ns/nc.

Por su parte, el 71% indica que no ha sido necesario acogerse a ninguna situación de ERTE, mientras que el 14% manifiesta lo contrario. El 15% restante ha preferido marcar la opción de ns/nc.

A la pregunta de si ha tenido que prescindir de alguno de sus trabajadores por la situación de crisis sanitaria generada por la COVID-19, la gran mayoría, el 73%, ha señalado que no, frente a un 9% que ha contestado afirmativamente, y un 18% ns/nc.

Por último, el 44% de los trabajadores por cuenta propia señala que el presupuesto de su empresa para el año 2021 se reducirá un 30%; un 23% cree que se mantendrá igual que lo previsto o que mejorará; y un 8% considera que perderá más del 50% para compensar la cuenta de resultados. El 12% opina que se reducirá en un 10% y el 3% restante que lo hará en un 5%.

Por otra parte, en el bloque de los desempleados, el 30% reconoce haber perdido su trabajo a causa de la crisis generada por la COVID-19, frente un 64% que indica que no ha sido por dicho motivo, y un 6% no lo tiene del todo claro.

Impacto de la COVID-19 en el ámbito industrial

Preguntados por el impacto que tendrá la crisis del coronavirus en el ámbito industrial para los próximos meses, algo más de la mitad de los ingenieros encuestados, el 56%, cree que dicho sector se va a reducir entre el 5 y el 25%. Por su parte, otro amplio 30% opina que se reducirá en más de un 30%. Las demás opiniones, aunque minoritarias, nos indican que un 7% piensa que no variará, un 5% que aumentará entre el 5% y el 25% y, por último, un 2% que aumentará en más del 30%

Teletrabajo

A la hora de considerar la modalidad de trabajo como una buena opción y valorar si las empresas en la actualidad están preparadas para obtener el mismo rendimiento, la mayoría de los ingenieros sondeados opina que no, con un amplio 84%. Tan solo el 12% cree que sí, y un 4% se mantiene al margen.

Utilización de leyes impositivas

A los encuestados se les ha preguntado cómo valoran la utilización de leyes impositivas en algunas industrias para combatir la escasez de recursos frente a la COVID-19. La respuesta mayoritaria es la intermedia (36,98%), seguido de las respuestas negativas (33,74% mala y 19,49% muy mala). En la otra parte se situaría el 9,79%, correspondientes a buena y muy buena (7,84% y 1,95%, respectivamente).

Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española

En la encuesta del Barómetro Industrial se les pedía que calificasen las medidas contenidas en el Plan de recuperación, transformación y resiliencia de la economía española –una especie de hoja de ruta para acceder a los 140.000 millones de fondos europeos asignados a España– en relación con la necesaria apuesta por la industria de nuestro país. En este sentido, los ingenieros se decantan por la opción intermedia (36,83%), seguida de cerca de la opinión de bastante mala (33,17%) y de muy mala (18,41%). Tan solo el 11,59% de los sondeados cree que estas medidas son positivas.

Plan de transformación industrial

En relación con la pregunta anterior, se ha peguntado a los encuestados si consideran necesario que el Gobierno de la Nación ponga en marcha un Plan de transformación industrial, para que las empresas e industrias puedan adaptarse a las nuevas necesidades productivas que surjan en la sociedad. Más del 90% ha marcado la opción afirmativa (sí es necesario llevar a cabo dicho plan). Tan solo el 5% aboga por la respuesta negativa, y un 4% se queda con la opción de no sabe/ no contesta.

Creación de la Mesa de la Industria

Más del 80% de los ingenieros encuestados piensa que es necesario que el Gobierno cree la “Mesa de la Industria” para definir y hacer un seguimiento de qué proyectos industriales deberían apoyarse con los fondos europeos. Esta Mesa estaría formada por todos los representantes de la misma (COGITI, patronal, CCAA, Economistas, profesionales y empresas).

Inteligencia Artificial

Uno de los principales objetivos que las organizaciones, empresas y gobiernos se plantean en la sociedad actual es incluir la ética y la deontología profesional en los algoritmos que rigen la inteligencia artificial. Preguntados los ingenieros encuestados si piensan que se debe priorizar la ética y la deontología profesional por encima del progreso tecnológico en caso de conflicto de intereses, una amplia mayoría (65,03%) lo cree necesario en gran medida, seguidos de un 27,84% que se decanta por la opción intermedia, y tan solo un 6,13 % considera que no se debería priorizar.

A modo de RESUMEN, el presidente del COGITI, José Antonio Galdón, ha señalado que “estamos ante un momento trascendental para la modernización y mejora de la competitividad de nuestro tejido industrial, y que por tanto se debe elegir muy bien, y gestionar mejor, el uso de los fondos de recuperación, para que realmente consigan dinamizar el sector y por tanto la economía y el empleo. Siendo ambiciosos y confiando en nuestras posibilidades, un 30% de peso en el PIB para 2030 sería alcanzable si fuésemos capaces de creérnoslo y apostar fuertemente por ello, desde la unidad de acción y las políticas estables que generen confianza inversora”.

A lo que Galdón ha añadido que “es muy significativo que cerca de un 90% de los ingenieros encuestados consideren que es muy necesario crear una Mesa de la Industria, con todos los agentes que intervienen en la misma, para definir y hacer un seguimiento de los proyectos que deberían apoyarse con parte de los fondos europeos, lo que elevamos como propuesta y desde este momento nos ofrecemos, junto al CGE, a formar parte de ella”.

Tras la presentación de los resultados del Barómetro Industrial, han intervenido Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas de España, y Salvador Marín, director de la Cátedra Economistas Contables del CGE, quienes han resumido los principales aspectos recogidos en el informe titulado “Una perspectiva económica de la situación de la industria en España: actualización 2020”, elaborado por el Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas, y que se incluye en esta edición del Barómetro.

INFORME CGE: UNA PERSPECTIVA ECONÓMICA DE LA SITUACIÓN DE LA INDUSTRIA EN ESPAÑA

En el informe elaborado por el Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas (Catedra EC-CGE) se han destacado los siguientes aspectos:

Peso de la Industria en España

  • Con relación al peso del total de la industria en el PIB español, en el año 2000 era el 18,7% y en el 2019 el 14,64%, cifra aún muy lejana del 20% que se había previsto por el Horizonte 2020.
  • Por otra parte, y teniendo en cuenta que dentro del sector industrial destaca la importancia de la industria manufacturera, se señala también que en 2019 la misma supuso el 76,19% del VAB sobre el total. En cuanto a su evolución, el % en el PIB de sólo la industria manufacturera ha pasado del 16,2% al 11,15% en el periodo 2000-2019 y su VAB bajó del 17,8 en el año 2000 al 12,3% en 2019.
  • En referencia a su aportación al empleo nacional, al final del tercer trimestre de 2020 el total de ocupados en el sector industrial (equivalente a jornada completa) ascendió a 2,76 millones de personas, suponiendo esta cifra el 14,01% del empleo total.
  • Como se ha indicado, las cifras de la industria en España aún distan del objetivo del 20% del PIB fijado por la Unión Europea para el recientemente finalizado año 2020, a lo que se añade que las previsiones para los próximos ejercicios esperan una pérdida de dinamismo en la industria y más aun teniendo en cuenta la ausencia de reformas estructurales junto a los efectos de la COVID-19.
  • En este sentido hay que destacar que, a la fecha de presentación de este barómetro –febrero 2020–, el INE ha publicado los datos de diciembre de 2020 relativos al Índice de Producción Industrial (IPI) en España, que nos permiten concluir también sobre la evolución de la industria en el año 2020, teniendo no solo en cuenta los efectos de la pandemia generada por la COVID-19 sino que estos se han visto agravados por la ausencia de una autentica política industrial en España como se había adelantado que ocurría de acuerdo con las conclusiones obtenidas en este barómetro e informe.
  • Según estos datos, la producción de la industria española ha registrado en el año 2020 una caída en media del 9,1% en el índice original, que se convierte en una caída del 9,4% en la serie corregida de efectos estacionales y de calendario.
  • La situación de partida anterior de cada uno de ellos –ya comentada suficientemente en éste y en el anterior informe de 2019–, unida ala especial situación de crisis sanitaria por la COVID-19 provoca que los diferentes sectores industriales sufran intensamente en 2020 los efectos de la pandemia con descensos pronunciados en la producción, sobre todo en los meses de marzo, abril, mayo y junio. No obstante, como indicamos, la evolución e incidencia es diferente en los distintos sectores. Por ejemplo, en el periodo inicial de confinamiento los mayores descensos se producen en los sectores de Bienes de consumo duradero y Bienes de equipo (la mayor caída en la media del año 2020 se produce en los bienes de equipo con un 15,4%, seguida de la caída de un 13,5% de los bienes de consumo duradero). Por el contrario, la contracción es menos intensa para los Bienes de consumo no duradero y Energía (la menor caída en la media del año 2020 es la de la energía con un 6,2%).
  • Se hace por tanto muy necesario tomar en consideración las opiniones vertidas desde este barómetro por algunos de los principales actores en su desarrollo, en un momento crítico y decisivo para articular políticas de apoyo, consolidación e impulso de la industria española.

Comparativa europea

  • Según los últimos datos disponibles de Eurostat, España es la quinta nación europea en cuanto a volumen de facturación del sector industrial y Valor Añadido Bruto (VAB) en el sector. En cuanto a número de empresas industriales se sitúa en el sexto lugar, destacando en el caso del VAB que los países que se encuentran por encima presentan una producción industrial mucho más importante.
  • También se puede resaltar que la cifra de negocios que en promedio tiene una empresa industrial española (3,43 millones de euros) es muy inferior a la de la mayoría de los países de la Unión Europea, siendo la media de estos países de 4,17 millones de euros. Otro dato importante lo refleja la composición de las empresas del sector en función a su tamaño: el 99,4% son pymes, y de ellas un 85% son microempresas, un 13% son pequeñas empresas y un 2% medianas.
  • En cuanto a la productividad de la industria manufacturera española, se encuentra por debajo de aquellos países que poseen unos mayores estándares de desarrollo.

La industria en las CCAA

  • Al analizar la contribución del PIB industrial al total en cada una de las comunidades autónomas, los datos actualizados con respecto al barómetro anterior muestran como la mayoría de las comunidades autónomas presentan una contribución de la industria manufacturera a su PIB por encima de lo que se produce a nivel nacional (11,11%). Así, 12 de las 17 comunidades autónomas muestran una estructura de peso relativo de esta industria superior a la de la economía nacional, en cuanto a la contribución del PIB industrial se refiere. Por otra parte, destaca también como Baleares y Canarias no superan el 3% de aportación de su industria al PIB. Aunque no en niveles tan bajos, también se encuentran Madrid, Extremadura y Andalucía, comunidades que no superan el 10%. En el extremo opuesto se encuentran Rioja, País Vasco y Navarra, donde la contribución de la industria supera o casi alcanza el 20% del total y por tanto se encontrarían dentro del umbral establecido por la Unión Europea como deseado.
  • En cuanto a los datos del Índices de Producción Industrial (IPI) por Comunidades Autónomas, es Baleares, con un 20,9% de caída, la que más ha visto descender su producción industrial en 2020. Seguidamente la mayor caída en la media de producción industrial en 2020 la presenta el País Vasco con un 14,1%. Mientras que, en el lado opuesto, se encuentran Murcia con únicamente una caída en la media de su producción del 2,5% y Extremadura que con un registro de -0,3% casi ha visto estabilizarse en 2020 su producción industrial.
  • Como conclusión a este análisis por comunidades autónomas, se puede resaltar que, en general, la tendencia experimentada en cuanto a la contribución del PIB industrial sobre el total es similar al nacional. Una vez analizados los distintos subsectores, destaca que en aquellas comunidades autónomas donde la contribución de la industria es mayor a la media nacional tienen mayor peso las otras industrias más pesadas, como la fabricación de vehículos y de productos metálicos. En cuanto al empleo, su contribución sobre el total se desarrolla de forma paralela a la del PIB industrial. Por último, conviene volver a subrayar el hecho de que del total de comunidades autónomas, únicamente tres de ellas alcanzan el umbral establecido por las autoridades comunitarias del 20% de aportación del PIB industrial sobre el total del PIB, para contribuir eficazmente al desarrollo de la economía de la Unión Europea.

A la vista de estos datos, el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, ha señalado que “si bien en la actualización del análisis de la situación de la industria en España que hemos realizado, utilizando la última serie de datos oficiales disponible –adicional a la encuesta del Barómetro–, aún no se reflejan al cien por cien los efectos de la Covid-19, sí que es cierto que se verán con claridad próximamente, y que su duración y calado dependerán de las medidas que se adopten, teniendo muy en cuenta cómo se utilicen los fondos europeos destinados a ello, si se aprovechan o no para generar economías de escala y con un efecto tractor que financie reformas estructurales y actuaciones pendientes necesarias para la modernización de la industria española, así como de los otros sectores productivos”. “En cuanto antes conozcamos qué proyectos concretos van a poder ser financiados, más rápidamente se podrá actuar para implicar en ellos a las empresas industriales, sobre todo a las pymes; ahí va a estar la clave”, ha señalado Pich.

Por su parte, el director de la Cátedra EC-Consejo General de Economistas y coordinador de este informe, Salvador Marín, ha destacado que “si ya partíamos de una serie de retos pendientes, la actualización realizada en este informe nos ha vuelto a poner de manifiesto que aunque en España todas las regiones comparten la misma causa de la crisis citada, y en todas habrá consecuencias negativas, el impacto final total de la COVID-19 dependerá –al igual que ocurre a nivel nacional cuando comparas con sus homólogos europeos– de la situación económica de partida, de la especialización sectorial y de la propia gestión, ya que determinadas actividades económicas tienen una mayor sensibilidad a las medidas de restricción y confinamiento, incluso dentro del mismo sector industrial, así como por la diferente posición de partida en innovación, digitalización, educación o infraestructuras, entre otras. Por tanto, la necesidad de una adecuada política industrial, que se destacaba como conclusión en el barómetro industrial del año pasado, sigue estando plenamente vigente. Las cifras que hemos analizado son frías y tozudas; teníamos y tenemos una situación alejada del objetivo establecido por la Comisión Europea, que debía y debe solucionarse con una serie de reformas estructurales de calado que permitan a la industria cumplir con este objetivo; por tanto es ahora y aquí –con la oportunidad que nos brinda Europa con los fondos Next Generation EU– cuando se debe apostar por ello, con transparencia y adecuada gobernanza”.

En este informe también han participado, junto a Salvador Marín, los miembros de la Cátedra EC-CGE, Francisco Javier Martínez (Universidad de Cantabria) y Esther Ortiz y José Manuel Santos (Universidad de Murcia).